July 30, 2008
By Daniel Shoer Roth
Estas vacaciones no han sido típicas para Mónica Trueba. Es inusual que una adolescente se despierte a las 8 de la mañana para pasar una semana del verano en el Centro de Operaciones de Emergencia del condado Miami-Dade.
Allí estuvo entrenándose recientemente para ayudar en su vecindario en el caso de que se aproxime un huracán.
Junto a 30 niños de 13 a 17 años, repartió baterías en una residencia para ancianos, visitó la sede del Servicio Guardacostas, vio un documental sobre Katrina y escribió una lista de ideas sobre cómo ser útil durante una emergencia.
''Aprendí que hay gente a mi alrededor que necesita ayuda, y que hay muchas oportunidades para ser voluntaria'', señaló Trueba, de 17 años, que el próximo año se gradúa de la escuela Carrollton del Sagrado Corazón en Coconut Grove.
Trueba es parte de una nueva oleada de adolescentes y jóvenes adultos con sensibilidad social en el sur de la Florida que desea nadar contra la corriente de la indiferencia.
Se ha comprobado que si una persona a temprana edad participa en obras sociales, ese compromiso lo mantiene en su adultez. Así que el panorama no es tan sombrío como lo dibujó esta semana un estudio nacional, en el que el área metropolitana de Miami-Fort Lauderdale quedó última en el índice de adultos que dedican al menos parte de su tiempo al trabajo voluntario.
Miami-Dade no se distingue por su conciencia social, por eso la gente suele ser tan individualista. Quizás se deba a la juventud de nuestra historia o porque los inmigrantes se han concentrado primero en plantar sus raíces.
Eso está cambiando. Entre otros, hay tres programas innovadores para niños y jóvenes:
- Hands on Miami tiene campamentos de verano de una semana, como el visitado por Trueba, que exploran asuntos críticos como el desamparo, el medioambiente, las personas con discapacidades y la preparación para desastres. Los niños reciben a cambio horas de trabajo comunitario.
- La Coalición de Servicios Humanos gradúa mañana su primera promoción de Public Allies, un programa de 10 meses que da oportunidad a adultos jóvenes de hacer prácticas en agencias de auxilio a inmigrantes y familias pobres. Reciben un estipendio mensual y $4,700 para su educación superior.
- City Year, una organización que enlaza a jóvenes con servicios comunitarios de un año en 18 ciudades, inaugura su programa en Miami en el otoño. Los participantes, que obtienen los mismos beneficios, fungirán como tutores y ejemplos modelos en las escuelas públicas.
Un estudio de la investigadora Policy Studies Association que entrevistó a 2,100 graduados de City Year, concluyó en el 2007 que éstos tenían un 45 por ciento más de probabilidades de votar que otros jóvenes con sus características demográficas y sociales, y 65 por ciento más de involucrarse en actividades voluntarias.
Eliamelisa González, graduada de FIU en Relaciones Internacionales, es un buen ejemplo. La joven de 22 años participó en Public Allies trabajando en Servicios de Consejería Familiar del Gran Miami. Su plan era ir a estudiar a Europa, pero disfrutó tanto de su labor que la agencia la contrató.
''Los jóvenes nos estamos dando cuenta de que el cambio no va a ocurrir a menos que alguien haga algo'', dijo González, quien no se imaginaba que en Miami ``nueve personas pudieran vivir en una misma habitación''.
Entonces qué mejor momento que ahora para desafiar las estadísticas sin tener que esperar a que los más jóvenes crezcan para que puedan tomar las riendas del cambio.
No hay que complicarse la vida para hacerlo. Son los actos cotidianos de bondad los que transforman a una comunidad.